Se integran elementos persuasivos que generan deseos para que necesariamente se acabe en la acción de obtener el producto.
Muchas veces la argumentación se esconde bajo una estructura narrativa:
una fábula en la que determinado personaje consigue sus deseos o
incluso más de lo esperado. Un leve toque emocional identificará
irremisiblemente al receptor con el héroe o la heroína del relato.
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