lunes, 28 de octubre de 2013

Se integran elementos persuasivos que generan deseos para que necesariamente se acabe en la acción de obtener el producto.

Muchas veces la argumentación se esconde bajo una estructura narrativa: una fábula en la que determinado personaje consigue sus deseos o incluso más de lo esperado. Un leve toque emocional identificará irremisiblemente al receptor con el héroe o la heroína del relato.

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